Wednesday, August 23, 2006

Acaso sabemos amar?

El otro día platicando con una amiga, y analizando la situación por la que pasaba pude encontrar algo en la actitud de la mayoría de las personas que se involucran en una relación de pareja. Algunas cosas de las que te voy a contar ya te pareceran familiares, pero creo que nunca las verás con la claridad que te las voy a platicar.
Presumo haber encontrado algo que puede ayudarte a superar tu temor a comenzar, continuar y/o terminar una relación de pareja; la fuente de ese temor. Como debe ser, es una apreciación personal para que la analices y tomes de ella lo que te convenza. Es un ensayo.
La sociedad, a través de ese gran aparato que tiene a su servicio (medios de comunicación, principalmente), nos ha enseñado a lo largo de este tiempo que el AMAR, y en general cualquier tipo de relación que involucre sentimientos, debe ser un evento recíproco.
Es decir, que para que TU felicidad sea plena junto a esa persona, deben de unirse en una especie de comunión o pacto, un compromiso muy fuerte el cual implica llegar a formar parte del otro. Una fusión, más que unión, que le permita a ambos conocerse profundamente. En pocas palabras, convertirle a ese ser en parte de uno y viceversa. Eso es lo que se nos enseña que es AMAR.
¡ERROR! Y de los más grandes que se pueden cometer en la vida.
Hacer que eso suceda invariablemente hace sufrir... tarde... o temprano. Pero mas temprano que tarde, por la simple y llana razón de que todos somos diferentes. Tenemos defectos que en algún momento saldrán a la luz y afectarán la vida de ese ser querido. Sufrimiento producto de esa castrante fusión.
Te voy a poner la analogía que le expuse en alguna ocasión a una amiga.
Un individuo es como un átomo, el cual esta formado por un núcleo (su escencia); y por electrones (aportaciones que parten de su escencia y el entorno). Cuando un átomo interactua con otro para formar una nueva molécula NUNCA comparte su núcleo, ÚNICA y exclusivamente comparte sus electrones. Es cierto que se puede conocer el núcleo, de hecho se debe hacer, pero nada más. No se le puede alterar... no se debe, porque se le asesina. Ya no es el átomo que uno conocía.
¿Qué hace la mayoría de la gente cuando CREE amar? Fusionan sus núcleos. ¿Y qué pasa si no son compatibles esos dos átomos?
Al separarse, dependiendo de la fuerza con la que se hayan unido, invariablemente desgarrará parte del núcleo del otro átomo provocándole un enorme dolor. Un dolor que puede tardar años en sanar... un dolor que puede nunca llegar a sanar. Pero el ser humano tiene una cualidad a su favor, puede reponerse de esa pérdida. Pero eso depende de cada persona, de su fortaleza. No la podemos arriesgar.
¿Y cómo darse cuenta uno, de que se le está convirtiendo a esa otra persona en parte de nuestro núcleo? He aquí la respuesta.
¿Cuantas veces en una relación no has estado convencido(a) de que NECESITAS a esa otra persona? ¿Cuantas veces no has estado dispuesto(a) a SACRIFICARTE por esa otra persona? ¿Cuantas veces no has pensado que serías capaz de DAR LA VIDA por esa persona? ¿Cuantas veces no has sentido que si le dices algo o haces algo vas a lastimarle? ¿Cuantas veces no has cambiado tus horarios para ajustarlos a los de él? Todas esas actitudes parten del sentir sentir a esa otra persona, que ya forma parte del núcleo.
¿Y cómo evitar caer en ese error? Fácil... Sencillísimo... NO ESPERANDO.
¿Cuantas veces no has quedado decepcionado(a) de que ese ser no era lo que esperabas?
¿Lo ves? ¿Ves que simple es? Lo único que hay que hacer es simplemente estudiar (ESA ES LA PALABRA), a ese ser que quiere formar parte de tu vida y ver lo que es capaz de ofrecerte, ver la cantidad de electrones que es capaz de compartir. Maravillarte con su núcleo, su escencia. Aprender a tolerar esas impurezas que forman parte de él. Pero a su vez... ser capaz de otorgarle tus mejores electrones y dejarle conocer tu núcleo para que pueda observar claramente tus defectos, tus impurezas. Asombrarte con esa extraordinaria molécula que fueron capaces de formar.
Esto tiene un beneficio adicional.
Si por cualquier situación ese átomo no resulta compatible contigo, la separación, lejos de ser extremadamente dolorosa, dejará de representar una pérdida. Porque al final de cuentas los electrones que hayan sido capaces de compartirse tendrán la cualidad de dividirse para que cada quién, se lleve exactamente la cantidad de electrones que invirtió en la relación... MÁS... ese tanto que a bien tuvieron compartirte.
¡Adelante!


Alejandro Salas