Friday, October 06, 2006

SAT vs. Los necesitados


Resulta que el martes por la mañana me levante con la noticia de que ahora la Secretaría de Administración Tributaria (SAT) podrá fisgonear en las cuentas bancarias de todos los mexicanos.


Según ellos y las "mentes brillantes" que determinaron facultar a esta institución para llevar a cabo dicha infiltración, justifican su desición argumentando que será la forma más eficiente de incrementar la recaudación, disminur la evación fiscal y prevenir el lavado de dinero.

Desde mi perspectiva me parece que solo es otra forma de molestar al projimo, ya que las personas que incurren en los delitos ya mencionados, son aquellas que cuentan con los recursos para poder hacerlo, es decir los "influyentes" (gobierno, empresarios, etc. ) y delincuentes, si es que no son los mismos.

De esta forma nos dejan a los que menos tenemos con problemas graves en cuanto a los tramites a realizar para poder estar al conforme a sus reglas, invasión a nuestra privacidad financiera/bancaria y hasta problemas por el simple uso de una tarjeta comercial.

Como si todo esto no fuera suficiente, resulta que su esquema planea fisgonear los ultimos cinco años de nuestras vidas y no solo eso, sino que también está habilitado para exigirnos la comprobación de un trato entre particulares, no importando si vendi mi refri, lavadora, o auto.

Por fortuna la sociedad aun puede defenderse, la mejor forma: protestar, pero no solo por hacerlo o hacerlo en desorden, es posible que exista una forma de que esta medida no se convierta en ley.

Aqui hay un articulo que publica el universal al respecto.

Y como si todo eso no bastara ahora el Banco de México tiene el cinismo de invitar a la población en general a guardar su dinero en el banco, claro debido al temor que se genero y que mucha gente estaria realmente dispuesta a cancelar sus cuentas para evitar intrusiones.

Publico esto, con la finalidad de mostrar mi objeción a dicha medida, de exortar a todos los mexicanos a estar mejor informados y de evidenciar la parcialidad con la que las instituciones de gobierno siguen excluyendo a los sectores más necesitados.